A más de medio año de la suspensión de los servicios ferroviarios de larga distancia en los corredores Retiro–Córdoba y Retiro–Tucumán, el Ministerio de Economía de la Nación informó que la restitución de los servicios demandará, al menos, entre 10 y 12 meses.
El plazo surge del informe de gestión Nº 145 presentado por la Jefatura de Gabinete de la Nación, tras la exposición del ministro Manuel Adorni el pasado miércoles en la Cámara de Diputados.
Allí se advierte que, según el último relevamiento informado por la concesionaria de la infraestructura de vías, Nuevo Central Argentino, “las tareas registraban distintos grados de avance según el tramo, con ejecución en curso en todos los sectores comprometidos”, y que el plazo total estimado para la remediación integral “se sitúa entre diez y doce meses, sujeto a la disponibilidad de materiales y a la capacidad operativa de las cuadrillas de trabajo”.
La suspensión de los servicios se originó tras un descarrilamiento ocurrido el 20 de septiembre de 2025, a la 1:30, en el tramo comprendido entre las estaciones Ardiles y Gramilla, en Santiago del Estero (ramal Rosario–Tucumán). Allí descarrilaron cinco de los ocho vagones que remolcaba la locomotora.
A partir del hecho, la Operadora Ferroviaria inició un proceso de investigación preliminar, del cual surgió que no se registraron factores asociados al material rodante ni a las prácticas operativas.
En tanto, se solicitó a la concesionaria Nuevo Central Argentino S.A. (NCA), responsable de la infraestructura de vías, que determinara las causas del hecho. Según informó, el descarrilamiento se produjo “como consecuencia del hundimiento del riel de corrida al paso del tren, originado en fallas estructurales de los durmientes, los cuales presentaban deterioro interno —hongos, cambios de color de las fibras y signos de pudrición— en su cara inferior, no visible por encontrarse en contacto con la piedra balasto, lo que generó pérdida de resistencia estructural”.
Puntualmente, en el relevamiento se identificaron “aproximadamente 50.000 durmientes en mal estado en los ramales Rosario–Córdoba y Rosario–Tucumán”.
Según se especifica, esta condición “no resultaba detectable a simple vista ni mediante inspecciones habituales”, debido a que la cara superior de los durmientes y las fijaciones “no presentaban indicios externos”.
El tramo afectado había sido mejorado en 2020, incluyendo el “reemplazo de durmientes, fijaciones, aporte de balasto y trabajos de nivelación y alineación”. No obstante, según se justificó, el nivel de degradación registrado en los elementos afectados “no se condice con su antigüedad ni con las condiciones de resistencia esperables para ese tipo de material, habiéndose identificado irregularidades en la provisión de los mismos”.
En este sentido, el Ministerio aclaró que actualmente está en marcha una “investigación judicial, con la correspondiente denuncia efectuada por la concesionaria”.
En cuanto a la planificación técnica, el plan de acción elaborado por la concesionaria contempla el reemplazo de la totalidad de los durmientes afectados y una segunda etapa “de monitoreo, control y seguimiento mediante relevamientos sistemáticos de la traza”, con prioridad en el tramo Villa María–Córdoba.
Y concluye: “Se han instrumentado las medidas administrativas correspondientes en materia de control y sanción vinculadas al mantenimiento de la infraestructura. Durante todo el proceso, tanto SOFSE como la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) mantienen un seguimiento continuo de la ejecución del plan de acción, con el objeto de asegurar que el restablecimiento de los servicios se produzca únicamente cuando se encuentren plenamente garantizadas las condiciones técnicas y de seguridad requeridas”.















