A tres años del inicio de la planificación del proyecto, el pasado 5 de octubre arrancaron las obras para la instalación de la Aerosilla “El Cuadrado”, en La Falda. Los trabajos ya registran un avance del 20 por ciento y su puesta en funcionamiento está proyectada para abril próximo.
La Secretaría General de Ambiente, Economía Circular y Biociudadanía de la Provincia le otorgó la Licencia Ambiental al proyecto el 10 de agosto pasado, con una serie de condiciones que se deberán cumplir durante la construcción y operación del sistema.
- Cimientos y estaciones: detalle de la obra
El emprendimiento turístico pertenece a la firma Cerro Cuadrado S.A.S. Tendrá un recorrido de 950 metros sobre la ladera del cerro El Cuadrado, estimado entre 10 y 12 minutos, a través de una docena de torres y con una capacidad de transporte real promedio de entre 30 y 40 personas por hora.
El complejo estará compuesto por una estación inferior, ubicada a la vera del Camino del Golf —a metros de la bajada del Camino del Cuadrado Viejo—, detrás del Hotel Edén. Allí se instalará un hall de recepción, oficinas administrativas, boletería, sanitarios y la estación motriz, que hace funcionar a la aerosilla. Se estima que el sector ocupará unos 1.500 metros cuadrados, de los cuales cerca de 20 serán cubiertos.
Puntualmente, allí se realizaron trabajos de nivelación del terreno y se avanza en la ejecución de los cimientos de la estación motriz. Se trata de dos pozos de 4,5 x 3,5 metros que se rellenarán de hormigón y sobre los que se sostendrán el motor, el sostén del cable y una roldana de 4 metros de diámetro.
Respecto a las piezas móviles, entre las que se incluyen las sillas, el responsable técnico de la obra, el ingeniero civil Guillermo Fiad, destacó a La Estafeta que se trata de material nuevo.
“En paralelo a la obra, se está trabajando en el taller con el reacondicionamiento del motor y las piezas estructurales de acero, pero las partes móviles, como las roldanas de las torres que mantienen alineado el cable, las sillas donde va sentada la gente y el cable principal, son totalmente nuevas”, afirmó Fiad en diálogo con La Estafeta.
Y agregó: “El motor es eléctrico, pero su demanda es baja. No llega a la categoría industrial y no va a afectar el consumo del barrio porque no necesita instalaciones especiales. Hoy la bajada del servicio está instalada, es trifásica, pero no se está utilizando para la obra porque contamos con grupos electrógenos”.
En tanto, arriba del cerro se instalará la estación superior, que contará con un tanque de mil litros para la prevención de incendios y funcionará como punto de retorno, aunque la gente podrá descender de la silla y recorrer el sector.
Dentro del ejido municipal se construirá la rampa de acceso a la estación inferior —en principio sobre el Camino del Golf—, mientras que el estacionamiento, con una capacidad estimada para unos 80 vehículos y una veintena de colectivos, está proyectado dentro del predio del Hotel Edén, en el sector trasero.
En cuanto a las cloacas, ante la lejanía de la red troncal, se utilizará un tratamiento de tipo rural, con cámara séptica, filtros y zanjas absorbentes.
- Licencia ambiental y medidas para minimizar el impacto
La licencia ambiental fue otorgada por la Provincia en base al análisis realizado sobre el proyecto por parte de la Comisión Técnica Interdisciplinaria y tras una audiencia pública llevada a cabo el pasado 18 de junio bajo la modalidad virtual.
Técnicamente, a partir del análisis de los impactos sobre el ambiente —residuos, efluentes, superficie, entre otros aspectos—, el proyecto fue encuadrado en la primera categoría del Nivel de Complejidad Ambiental (NCA), con una puntuación de 8,5 puntos sobre un máximo de 14. Según esta escala, establecida por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, se consideran de alto riesgo ambiental los proyectos que superan los 25 puntos.
En diálogo con este medio, Natalia Contin, ingeniera agrónoma y responsable ambiental de la obra, señaló que el impacto ambiental del proyecto es considerado intermedio y exime al desarrollador de la contratación de un seguro “ambiental de incidencia colectiva” ante la posibilidad de afectación del entorno.
“Toda actividad humana tiene un impacto ambiental, el tema es planificar para minimizarlo desde un principio o compensarlo. En esta obra el impacto más grande es sobre la vegetación y todo lo que conlleva la deforestación. De hecho, el polígono donde se está construyendo la estación inferior fue reubicado respecto al proyecto original luego de un relevamiento y se decidió hacerlo en un sector de árboles siempreverdes para no afectar vegetación nativa”, destacó Contin.
Entre las principales condiciones impuestas por la Provincia, se prohíbe extraer vegetación arbórea nativa cuyo diámetro de tronco, medido a la altura del pecho de una persona, sea superior a los 15 centímetros, a la vez que se insta a “reducir al mínimo las intervenciones sobre la vegetación existente”.
En este punto, se exige un plan de reforestación compensatoria, con una relación de tres ejemplares nativos por cada árbol leñoso extraído —incluidos los siempreverdes—, y remediar los sectores afectados durante la construcción, cuyo principal desafío se presentará en la colocación de las torres, tarea que se planea realizar de manera aérea a través de cables.
Finalmente, la resolución establece que cualquier modificación del proyecto o intervención sobre superficies adicionales deberá ser sometida previamente a consideración de la autoridad ambiental.













