La Capilla Sagrado Corazón, ubicada en Avenida Edén al 900, en La Falda, cumplirá cien años el próximo 19 de febrero, por lo que el Arzobispado de Córdoba avanza con su restauración integral.
El proyecto contempla una inversión provincial de $120 millones y, según afirmó a La Estafeta el cura párroco local, Gastón Gattino, apunta a devolver la construcción a su “estado original”, con mejoras estructurales.
Puntualmente, se realizaron trabajos de hidrolavado en el interior y exterior; arreglos en el cerco perimetral y en el terreno; remodelación del sistema de iluminación y sonido, y se conectó al sistema de gas natural para poder celebrar la misa en invierno.
Por otro lado, se construirán cajones laterales nuevos para la protección de techos y perfiles, y se reemplazará la estructura de madera que sostiene el techo por una de hierro. Finalmente, se remodelarán los baños y elementos litúrgicos.
El proyecto incluye la demolición de una estructura lateral moderna, donde funciona Cáritas. Ese espacio será trasladado al merendero de barrio Alto del Gigante, donde se ultiman detalles para la inauguración del nuevo salón.
“La primera iglesia de La Falda va a cumplir 100 años, por eso junto al arzobispo Ángel Rossi gestionamos ante la Provincia para avanzar en su puesta en valor. Estamos trabajando a contrarreloj para tenerla lista para la temporada y ya el 19 de febrero del año que viene hacer una gran celebración por su centenario”, señaló Gattino.
Y agregó: “Es un proyecto de un costo importante, que con los aportes de la comunidad no se podría concretar. La Provincia ya desembolsó la mitad del monto total. Es una obra grande, que requiere de un cuidado especial por su valor histórico”.
La piedra fundamental de la capilla fue colocada el 19 de febrero de 1927 y fue construida por el ingeniero Jorge Copello, quien se transformaría luego en el primer intendente de La Falda. Su estructura es de piedra granítica, con grandes vitrales, y fue declarada Monumento Histórico Municipal en 1995.
Gattino remarcó que allí fue bautizado el beato Carlos Murias, quien fue secuestrado y asesinado durante la última dictadura, en la noche del 18 de julio de 1976, junto con el presbítero francés Gabriel Longueville, mientras ambos desarrollaban su tarea pastoral en Chamical, La Rioja.
“Carlos es el bautizado más importante de esta iglesia, por eso hemos conseguido algunas de sus reliquias para incorporar un memorial y homenajearlo”, completó Gattino.













