La escuela Silvano Loza cumplió 103 años y sigue sumando historia en La Punilla

La escuela Silvano Loza cumplió 103 años y sigue sumando historia en La Punilla

   Con un festejo signado por la presencialidad repartida en burbujas, la comunidad educativa de la escuela Silvano Loza completó el viernes pasado la segunda jornada conmemorativa por el aniversario número 103 de su fundación. Con la visita especial de Rodolfo Loza, nieto de su fundador, alumnos y alumnas tuvieron la oportunidad de evacuar todas sus dudas respecto a las circunstancias que rodearon el nacimiento de, aseguran, la primera escuela de la zona de La Punilla, en Villa Giardino.

   Al igual que muchas otras instituciones del Departamento, la escuela Silvano Loza comenzó a funcionar en viviendas particulares de los habitantes de la zona, que en su mayoría residían en sectores inhóspitos de las sierras, que trabajaban la tierra y criaban ganado. Fue en los meses previos a ese histórico 8 de mayo de 1918, que don Silvano Loza, padre de 14 hijos, pensó: “¿Por qué en vez de mandarlos a la escuela a caballo hasta Huerta Grande, no instalamos una aquí?”.

   Fue entonces como, junto a otros vecinos, se decidió poner en funcionamiento la escuela que entre 1918 y 1939 funcionó en dos viviendas precarias construidas con paredes de adobe y techos de paja -de las cuales una queda en pie- hasta su mudanza definitiva al edificio actual ubicado en el Camino de los Artesanos, que finalmente fue donado por Silvano.

   “Estos terrenos eran campos de la familia Loza. Muchas personas trabajaban la tierra y criaban ganado acá. Arrancó en dos casas, a un kilómetro de la actual ubicación, pero lamentablemente no queda nada de ellas. Luego don Silvano Loza decide construir el edificio original en sus tierras y finalmente lo dona”, contó a La Estafeta Online la actual directora, Susana Quiroga.

   Entre las actividades conmemorativas, los más de 60 alumnos de nivel primario que asisten en la actualidad armaron maquetas del edificio que fueron exhibidas en el sector de ingreso a la escuela y dibujaron escudos identificatorios de la institución, que aún no cuenta con uno oficial.

   “Mi abuelo empezó las gestiones con otros vecinos, pero él se encargó de todos los trámites para conseguir hasta los bancos de las aulas. Es un lugar donde, además de los chicos, muchas personas grandes aprendieron a leer y escribir porque se enseñaba hasta altas horas de la noche”, señaló Rodolfo Loza a este medio.

   Y cerró: “Aglutinó a la comunidad y convocó a los vecinos del lugar durante toda su historia. Incluso pasó por muchos altibajos, que incluyeron su casi cierre por la cantidad de alumnos, pero se siguió. Fue la primera escuela de Villa Giardino y hay dudas si no comenzó en 1915, por lo que aún queda mucho de su historia por reconstruir”.

Fotos: gentileza de Rdodlfo Loza