La Mona inundó de cuarteto el anfiteatro de La Falda

La Mona inundó de cuarteto el anfiteatro de La Falda

   Juan Carlos Jiménez Rufino, conocido por la mayoría de los mortales como "La Mona", volvió a demostrar por qué es el ídolo popular más importante dentro del género musical del cuarteto.
   Después de tres años sin presentaciones en La Falda transformó la noche de un jueves común y corriente, frío y húmedo, en una fiesta popular que hizo bailar y cantar a al ritmo del "Tunga-Tunga" a más de 3 mil personas que llegaron desde todo el valle de Punilla y a las que poco les importó la jornada laboral del día siguiente o los 5 grados de temperatura que enfriaban el asfalto de la Ruta 38.
   Cerca de la una de la madrugada las puertas del Anfiteatro Municipal Carlos Gardel se abrieron y lentamente las parejas, grupos de amigos de todas las edades y algunas familias enteras fueron apareciendo de entre la espesa niebla que cubría la ciudad para ingresar al predio en busca de la mejor ubicación para ver el recital.
   El clásico cántico "Oh lelé, oh lalá, vinimo´ a ver la Mona, ¿la Mona donde está?", comenzó a rebotar contra las paredes de un anfiteatro que se fue llenando mientras el "Carli Jiménez" calentaba los motores de la previa con un par de covers de su padre.


   Minutos después de las 3:00, con pantalones turquesas, remera negra y una saco con detalles bordados en naranja, el cuartetero de 68 años años comenzó un show de casi dos horas ininterrumpidas en el que demostró que los problemas de salud que lo habían obligado a tomarse un descanso de los escenarios ya son parte de la historia. Quizás su voz ya no es la misma y sus movimientos perdieron algo de agilidad, pero la energía positiva que genera su presencia y la conexión con su público permanecen intactas y siguen sorprendiendo a todos aquellos que los ven en vivo por primera vez.
   "La pupera de María" fue el preludio de grandes éxitos como "El León", "Hiciste de mí", "Intentemos", "Un ramito de violetas" y "Despierta Corazón", que la multitud acompañó a coro durante casi todo el show, dejando en claro que La Mona es uno de los pocos artistas del planeta que puede lograr que tres generaciones se reúnan bajo un mismo techo para cantar, bailar y disfrutar por igual de sus canciones.
   Se fue rápidamente por una de las puertas laterales del predio que da al Boulevard Dante Alighieri, mientras que en la pista -ya con las luces encendidas- la banda continuó tocando los últimos acordes que le pusieron el punto final a una fiesta que disfrutaron todos.