Fue violada en La Falda y denuncia que le negaron el aborto no punible en el Hospital Funes

Fue violada en La Falda y denuncia que le negaron el aborto no punible en el Hospital Funes

   María fue violada en la madrugada del 14 de enero a pocas cuadras de la Terminal de Ómnibus de la ciudad de La Falda y producto de este ataque quedó embarazada. Lo confirmó tres semanas después, momento en que también supo con seguridad que no quería que ese embarazo prosperara. La ley la amparaba, pero de todos modos tuvo que atravesar un traumático derrotero de negativas, malos tratos y violencia obstétrica por el cual hoy responsabiliza al equipo médico del Hospital Domingo Funes.
   “No quiero que a nadie más le pase lo que me pasó a mí”, señaló la joven de 28 años oriunda de Huerta Grande en diálogo con La Estafeta Online y pidió mantener su verdadero nombre bajo reserva para evitar posibles represalias.
   A pesar de que ocho horas después de la violación recibió en el Hospital Rawson una serie de medicamentos para evitar un embarazo no deseado y prevenir enfermedades de transmisión sexual, María descubrió las dos rayitas del test y sufrió un ataque de nervios. Pasó primero por el Hospital Municipal de La Falda, donde tenía intenciones de practicarse la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), aunque finalmente un dolor agudo el domingo último a la madrugada la hizo cambiar de destino, adelantándose a un posible traslado: agitando un pañuelo blanco por la ventanilla viajó de urgencia en un remis al Hospital Funes, el principal centro de salud provincial del Valle el Punilla, ubicado a 50 kilómetros de la Ciudad de Córdoba.
   Quedó internada a las 15:00 en el sector de obstetricia, donde compartía habitación con madres que acababan de tener a sus bebés y desde donde escuchaba los gritos que provenían de la sala de partos. Ello pese a que ya había relatado repetidas veces al equipo médico detalles de su violación y había pedido que le interrumpieran el embarazo. Tenía pérdidas y el dolor era cada vez más intenso. Le hicieron un tacto y le dijeron que tenía el cuello del útero cerrado, por lo que le llenaron una ficha de embarazo con sus datos y los de su bebé. Le suministraron calmantes por sonda y un antiespasmódico abdominal.
   “Me estaban dando calmantes con la intención de que retuviera el embarazo. Yo no me daba cuenta en ese momento, pero lo estaba perdiendo y ellos lo estaban reteniendo…”, señala María, que asegura que durante todo el periodo de internación no fue informada en ningún momento sobre su diagnóstico.
   Cerca de las 17:00, la joven volvió a pedir la ILE y volvió a recibir una negativa. Entonces reclamó una derivación a otro centro de salud donde sí se la practicaran. Según relata, en ese momento la médica obstetra de guardia le dijo que “no tenían las herramientas” en ese establecimiento para practicar un aborto legal y que en todo caso debía dirigirse “luego del alta médica y cuando estuviera convencida” al Polo Integral de la Mujer en la Ciudad de Córdoba para hacer su pedido, ya que “tenía tiempo hasta las 12 semanas de embarazo”.
   Fue en ese momento que le adelantaron que sería derivada al área de Salud Mental del Funes para que “pensara bien” acerca de su decisión de interrumpir el embarazo. “Me dijeron: ´Acá nosotros hacemos un llamado de conciencia por la vida. No queremos que abortes. Deberías pensarlo bien…´ Pero yo estaba totalmente convencida y decidida a abortar a este bebé, que en realidad ya era sólo sangre… Me podrían haber ayudado para que no sufriera tanto”.
   Unas dos horas después y con contracciones similares a las de parto, María expulsó en el baño del hospital lo que cree era el embrión. “Estaba sola y nadie me vino a revisar”, señala. A partir de entonces el dolor cedió. Había tenido un aborto espontáneo y la ecografía que le hicieron el lunes siguiente, después de una noche a puro llanto, confirmó que había perdido su embarazo no deseado.
   “A ver si a partir de ahora te empezás a cuidar con anticonceptivos y no volvés a quedar embarazada…”, fue el último consejo que le dio la médica obstetra.
María quiere que su violador reciba la pena más dura y no sea excarcelado. Fue detenido junto a su cómplice poco después del ataque y ella pudo reconocerlo sin dificultad al ser convocada por la Fiscalía de Instrucción de Cosquín. “Me arruinó la vida”, dice María, que trabaja en servicios de limpieza y ahora teme quedar sin empleo por las repetidas faltas que tuvo en el último mes, su delicado estado de ánimo y la imposibilidad de realizar esfuerzos físicos.

La palabra del Hospital

   La directora del Hospital Funes, Sonia Nieva, tiene una versión diferente de los hechos. Consultada por este medio, aseguró que María llegó al centro de salud con una “genitorragia”, esto es un “signo de pérdida”, por lo que fue “valorado el estado de su embarazo y se confirmó que tenía un aborto completo”.
   “Cuando llegó ya no estaba embarazada. Por eso no se pudo activar ningún tipo de mecanismo”, señaló Nieva y aseguró que el Hospital “tiene organizados todos sus canales” para dar respuesta en este tipo de casos.
   En este sentido, explicó que en este centro de salud hay médicos que no están dispuestos a practicar un aborto no punible por objeción de conciencia, pero que hay otros profesionales en el establecimiento que sí realizan estos procedimientos.
   “Puede ser que alguien del hospital le haya hecho un planteo o comentario ´pro-vida´, pero aquí hacemos todo el procedimiento”, señaló Nieva a La Estafeta Online, aunque precisó que allí no hay ecógrafo de guardia, por lo que los fines de semana –como cuando ocurrió en el caso de María- no se realizan diagnósticos por imágenes.

¿Qué dice la Guía de Procedimiento ILE que rige en Córdoba? (Ver nota aquí)

Foto: Carlos Lopez