CeProFa, una historia que comenzó hace 15 años

CeProFa, una historia que comenzó hace 15 años

   Esta semana se cumplieron 15 años de la creación de la Fundación Centro de Protección Familiar. Pero el hecho que derivaría en esta nueva forma de organización de la sociedad civil se produciría algunos meses antes. Fue la "Semana de la Familia", organizada por la escuela Mateo J. Molina en mayo del 2004, lo que llevaría a la acción a una de las madres de la comunidad educativa. "¿ Porqué solo se plantea la estructura de la familia tradicional?", fue la consulta que trasladó a una de las maestras. La docente entendió el reclamo e, inmediatamente, invitó a esa madre a charlar con los alumnos sobre como era "vivir sin un papá".
   "En los días siguientes, a la salida de la escuela, me encontré con otras madres que estaban en la misma situación y compartían una serie de problemáticas como: no poder cobrar la cuota alimentaria, falta de trabajo, conflictos con sus hijos o violencia familiar. Ahí surge la idea de empezar a juntarnos. Lo primero que quedó claro fue que había una falta de información tremenda con respecto a las leyes que protegían sus derechos", recuerda la actual secretaria y fundadora del CeProFa, Karina Lucero, quién en dialogo con La Estafeta Online repasó los comienzo de la Fundación.
   El nombre actual vino meses después, en un departamento de avenida Edén, donde este grupo de madres se juntaba a compartir su día a día y a intercambiar el aprendizaje de algunos oficios. Los primeros años estuvieron abocados al estudio del funcionamiento judicial en el Valle de Punilla, que incluyó un relevamiento de catorce familias de la zona en donde la violencia y los delitos de integridad sexual eran un denominador común.
   "Recuerdo que estaba Elida Fullia, que fue una de las que más insistió en organizarnos, pero en total éramos seis. Ese 15 de noviembre nos conformamos como organización social comunitaria -totalmente informal- de mujeres monoparentales que necesitaban una respuesta del Estado. Fueron tiempos de estudio, donde tuvimos que conocer cómo funcionaba el sistema judicial. Y así llegó el primer día informativo, donde acudieron mamás de todo el valle para consultarnos cómo se realizaba tal o cual reclamo", continuó Lucero.


   La ubicación actual de la Fundación -en San Luis 337- se fue estableciendo de a poco con la utilización de una habitación o el salón principal de los que muchos años atrás había funcionado como una hostería. El espacio no sólo abrió la posibilidad de establecer dos días semanales para la atención de consultas sino que también permitió la incorporación voluntaria de más integrantes entre los que se destacó la psicóloga Claudia Moietta, la primera profesional de la Fundación que le proporcionó un "salto de calidad" a la asistencia que era ofrecida en el lugar.
   A partir de allí, la idea de abandonar la informalidad y establecer a la organización con una personería jurídica comenzó a tomar forma y se convirtió en una realidad en 2012. Este paso fue un punto de inflexión que obligó a definir un doble camino a seguir. Por un lado el de "la asistencia, el acompañamiento y la contención, y por el otro continuar exigiendo al Estado que cumpla con sus obligaciones."
   "En el 2010 comenzamos el tramite de la personería jurídica, primero como asociación civil, pero el trámite tardaba mucho y se nos cayó dos veces. La personería de Fundación nos exigía menos dinero que la asociación civil y menos gente fija trabajando. Al principio me opuse sistemáticamente porque implicaba mucha burocracia interna, pero me di cuenta que estábamos haciendo reclamos al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba desde un lugar absolutamente informal... ¿Y vos quién sos?, habrán pensado en el tribunal", recordó Lucero entre risas.
   Pasó mucho tiempo desde aquella primera "mesita informativa" que fue colocada en una de las veredas de la avenida Edén para visibilizar la existencia de la organización. Perdida ha quedado la cuenta de la cantidad de talleres y eventos organizados por el CeProFa. Es imposible establecer un número exacto de gente que de una manera u otra eligió colaborar voluntariamente con una causa que comenzó asistiendo a madres solteras y que, con el correr de los años y la aparición de nuevas necesidades en la zona, agregó a su objetivo principal la asistencia solidaria en cuestiones alimentarias y de salud.
   "Creo que logramos cosas concretas como el Área de la Mujer y a la vez visibilizamos temáticas como niñez, violencia, abusos sexuales, la falta de trabajo y la desigualdad social en la ciudad de La Falda y el Valle de Punilla. A los que pasaron por el CeProFa les digo que estoy muy agradecida porque si se sostuvo tantos años fue por sus horas de trabajo y acompañamiento. La gente ha sido solidaria y, aunque alguna no me conoce, se sigue acercando a dejar medicamentos o mercadería. Eso quiere decir que confían en el espacio. Me da mucha fuerza y fortaleza", agregó Lucero, quien será reconocida en las próximas semanas por su labor social durante el 2019, con una Mención otorgada por el Concejo de la Ciudad.