50 años de Bomberos en La Falda: "Aprendimos que los incendios son de todos"

50 años de Bomberos en La Falda: "Aprendimos que los incendios son de todos"

   La historia de los Bomberos Voluntarios de La Falda comienza el 7 de agosto de 1969, cuando un incendio de grandes dimensiones en un campo de Valle Hermoso alertó a un grupo de vecinos sobre la necesidad de tener un cuartel de bomberos propio. En ese mismo año, con el apadrinazgo del cuartel de Bomberos de San Francisco, se constituyó legalmente la primera Comisión Directiva y, de esta forma, los Bomberos Voluntarios Libertador General San Martín se convirtieron en el tercer cuartel del Valle de Punilla y en el décimo sexto de la provincia.

Primer Cuerpo Activo

   "Arrancaron trabajando en un taller mecánico que era propiedad de Tomas Kazmer y casi todos los bomberos eran empleados de él. Ese año armaron la primera autobomba con un camión viejo: le pusieron un tanque de agua arriba y una bomba. Todo con dinero de ellos, porque nadie les aportaba nada. Recién en 1973 se inauguró el cuartel, que fue construido por los vecinos en el terreno donde está ubicado actualmente, que fue donado por la Iglesia. En el 78, un familiar del presidente de la comisión que estaba en el Ejercito dona la autobomba que hoy está en el boulevard y un camión cisterna", contó el jefe de Bomberos de La Falda, Gabriel Molina en una entrevista que brindó a La Estafeta Online.

Primera Autobomba

¿En qué año ingresaste al cuartel?
- Yo ingresé en 1982. Y desde entonces hasta 2005 fueron tiempos difíciles. Uno lo hacía más como hobby. No digo que hoy no lo sea porque seguimos siendo voluntarios y corremos los mismos riesgos... Pero no es como ahora que, cuando volvés de un incendio, tenes la posibilidad de que te esperen con algo caliente o comida preparada.

¿En qué cambiaron los incendios?
- Nuestros incendios duraban mucho tiempo en esa época, se nos quemaban 200.000 hectáreas por año. En los operativos apenas había tres equipos de radio portátil y la comunicación no era sencilla: había que hablar con Córdoba, y Córdoba coordinaba con los otros cuarteles lo que había que hacer. Era todo un curso. Ahora los incendios son explosivos pero mucho más breves ya que tardamos menos tiempo en apagarlos. Hoy, cuando se instaura un plan, nos comunicamos a través de una red de repetidoras desde cualquier punto de la provincia. Tenemos el apoyo de los aviones hidrantes y si necesitamos evacuar utilizamos el helicóptero. En estos años fuimos aprendiendo que lo principal es el ataque inicial: lo más importante es llegar rápido al incendio.

¿Cuál fue el incendio que te ha marcado en estos años?
- El incendio que más me marcó fue en 1987 cuando perdimos a Daniel Manzanelli, él tenía apenas 19 años. El incendio fue en la Pampa de Olaen, se quemaron 20 mil hectáreas. Nosotros estuvimos trabajando durante día y a la noche nos avisan que Daniel se había perdido. Él había ido dirigiendo a una dotación de Cosquín y en un momento decide moverse hacia una dotación que se encontraba trabajando cerca. En el camino lo agarró el humo y el fuego. Lamentablemente perdió la vida.

¿En qué se modificó la actividad de los bomberos con la Ley del Fuego?
- En 2005 hubo un incendio grande en Los Cocos. Cuando vino (el entonces gobernador) José Manuel De la Sota se dio cuenta que no teníamos nada, que éramos gente común con vehículos obsoletos que se defendía con lo que podía. Además, cuando el incendio era muy grande, había que pagarle a todos los que venían a colaborar desde otras jurisdicciones el combustible y la comida. A veces mandaban a la Brigada Naranja con 300 bomberos y nos mataban. Antes cada uno cubría su jurisdicción.
Con la Ley del Fuego comenzamos a recibir fondos de la provincia y fue un quiebre porque en los primeros años ingresaba bastante dinero y la provincia se hacia cargo de los gastos de los operativos. Pudimos tener mejores vehículos y el personal se empezó a capacitar. Pero en 15 años ese presupuesto se fue achicando y su distribución dejó de acotarse a la "zona de riesgo" donde estamos más de 60 cuarteles y comenzó a repartirse entre los 187 cuarteles que tiene la provincia.

¿Cambió la idea de la "jurisdicción" entonces?
-Sí. Ese cambio nos hizo aprender a los bomberos que el incendio no era de la jurisdicción de nadie. Los incendios son nuestros y cuando te llaman vas a cualquier lado, no importa en qué lugar de la provincia sea. Y, si mañana se incendia acá, los otros van a venir con las mismas ganas a apagarlo.

 

Cuerpo Activo y Comisión Directiva actual

¿Cuáles son las condiciones actuales en cuanto a equipamiento?
- Actualmente tenemos 45 bomberos entre los cuales hay instructores en vehicular, estructural y cuerda, que son quienes dan capacitación en nuestros cuarteles y en los de la provincia. Pero un equipo que se usa para incendios estructurales vale más de 1.000 dólares y un equipo de aire está en 3.400 dólares: es decir, estamos hablando de alrededor de 5.000 dolares en un bombero. Por eso, siempre te van a faltar cosas. Tenemos 12 equipos autónomos y quisieramos tener 30, pero no se puede porque no te dan los costos para mantenerlo.

¿Qué significa ser parte de estos 50 años de historia?
- En agosto cumplo 38 años en este cuartel de bomberos. Cuando ingresé tenía 18... pase toda mi vida acá. El día que nació mi hijo había un incendio importante en el cerro La Banderita: la dejé a mi señora y la fui a ver después de dos días. Ser bombero y este cuartel son parte de mi vida.