El minucioso trabajo y los protagonistas de la declaración de La Cumbre como “poblado histórico”

El minucioso trabajo y los protagonistas de la declaración de La Cumbre como “poblado histórico”

   La publicación del decreto del presidente Alberto Fernández que declaró “Poblado Histórico Nacional” a La Cumbre fue el corolario de un minucioso trabajo llevado adelante durante dos décadas por un grupo de vecinos, en el que se destaca el valioso aporte del historiador y periodista Francisco “Pinocho” Capdevila, con el único objetivo de preservar el patrimonio natural, cultural y arquitectónico de la ciudad.

   Fue en 2000 cuando Tania “Bonona” Larrauri, una de las primeras arquitectas recibidas en la Universidad Nacional de Córdoba, decidió mudarse a La Cumbre y comenzar a relevar el circuito de residencias veraniegas. Según Liliana Toledo, integrante de la Junta Histórica y de la Comisión Asesora de Patrimonio local, fue ella la primera persona en “ver el sentido patrimonial” de la ciudad. 

   “Ella consideraba que las residencias eran un paisaje que se había mantenido como en sus orígenes. Fue la primera que vio que La Cumbre tenía un sentido patrimonial y había que darle valor. Si bien yo había comenzado con un relevamiento similar unos años antes, fue ese el inicio de un trabajo más profundo”, señaló a La Estafeta Online Toledo, quien primero como estudiante y luego como apasionada de la arquitectura colaboró con Larrauri en la elaboración y exposición del trabajo.

   Ese proyecto llegó a la Municipalidad y contribuyó a que, en 2004, con la conformación de una comisión de arquitectos, se sancionara una ordenanza pionera de protección patrimonial sobre todos los bienes naturales, culturales e históricos de la ciudad.

   Si bien el decreto presidencial fue el resultado de un proceso que previamente incluyó la declaración de monumento histórico de la Casa Museo de Mujica Lainez (en 2015), posibilitada por la conexión entre Ana Mujica, hija del escritor, y Teresa Anchorena, presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, y el posterior reconocimiento de La Cumbre como “Pueblo Histórico” (en 2016), la clave está en la investigación y compromiso de “Pinocho” Capdevila, director de Cultura y Ciudadano Ilustre, quien falleció en septiembre pasado.

   “Luego de la predeclaración de poblado histórico en abril del 2018 vinieron a la ciudad las arquitectas encargadas del área a recolectar información que habilitara la firma del decreto. Francisco les entregó una pila de hojas de veinte centímetros de alto con los antecedentes históricos de La Cumbre, algo que representaba todo el trabajo que tenían que hacer ellas. Recuerdo que nos dijeron: ‘Bueno, está todo hecho´”, cuenta Liliana Toledo, amiga de Capdevila desde los 13 años.

   Y agrega: “Durante muchos años Francisco realizó una investigación meticulosa, como era él, con todo documentado por escrito. Yo le decía que era el Google de La Cumbre. Luego él se encargó de enviar toda la documentación a Buenos Aires y creo que, sin esa presentación que lo llevó a trabajar hasta sábados y domingos, no se hubiera concretado”. 

    El reconocimiento nacional era esperado hacía meses en la localidad. Hoy, ya hecho realidad, Toledo señala que no sólo será esencial para el desarrollo de turismo cultural, sino que también activará nuevos desafíos conjuntos en lo que respecta a la conservación y valorización de espacios históricos.

    “Esto va a generar una relación entre la Comisión y la Municipalidad, que permitirá facilitar la gestión de conservación y restauración, incluso generando puestos de trabajo. También invita a soñar con el armado de un equipo de restauradores, algo que sería fascinante”, resaltó. 

   Y cerró: “Necesitaremos de la responsabilidad de municipal y del pueblo de La Cumbre en cuidar esos lugares. Para ello una de las tareas es dar a conocer a los habitantes de La Cumbre el significado y el valor que representa este patrimonio, ya que no se puede cuidar lo que no se conoce”.

Foto portada: "El Paraíso" de Mujica Lainez en 1950 - Liliana Toledo